KALAHARI DESERT
Botswana




Kalahari es la extensión de arena más grande de la Tierra. No es, sin embargo, un desierto sin vida. Es, más bien, una tierra sedienta cuyos múltiples habitantes nomadean sin cesar, en busca siempre de esa humedad vivificante, que no todos los años logran encontrar. "Pula" es el nombre de la lluvia en Botswana, y es también el nombre que en esa joven república recibe el dinero. Tal es el valor que para ellos la llegada de las lluvias tiene.



Botswana es, hoy día, una de las naciones más estables y pacíficas del Sur de Africa. Sus variados recursos --diamantes, minería, ganado, turismo-- le han protegido de una pobreza excesiva, y la política heredada de su primer presidente, Sir Seretse Khama, le ha permitido el desarrollo de una convivencia armónica entre sus diversos pueblos. Bantúes, Hereros de Namibia, Hambukushus de Angola y blancos de origen europeo, comparten con los San o bosquimanos las extensiones de Botswana.

Los territorios de Botswana antípodas a la isla de Molokai, corresponden a la región de Ngamiland. Maun es su población más importante. En su derredor, Kalahari ofrece los más variados paisajes y unas cuantas reservas que intentan preservar la malherida naturaleza del Africa moderna. Al Norte se encuentra el delta del Okawango. La inmensa desembocadura de un río que vierte sus aguas en medio del desierto. Elefantes, leones, búfalos, todos los grandes animales del Africa salvaje conviven, en medio de una exultante vegetación, con todas las formas imaginables de vida inferior. Al Este, las grandes extensiones de Makgadekgade, que son residuos del lago primigenio. Llanuras inmensas raramente interrumpidas por aislados grupos de baobabs, o por palmerales de misterioso origen. Hacia el Oeste de Maun está el lago de Ngami, donde la vida se suaviza y asemeja a la estación húmeda del Okawango. Poblados de Hereros en su derredor llenan el lago de actividad y colorido.

En el Sur, hacia la Reserva Central de Kalahari, está el lugar correspondiente al Vértice africano del proyecto. Allí la fuerza del desierto crece. Las especies arbóreas aparecen progresivamente con menor frecuencia, hasta que el mar de arena lo cubre todo. Las temperaturas varían cuarenta grados entre el día y la noche. Los espejismos y el silencio circundan el horizonte interminable. En medio de esos paisajes metafísicos e inertes, se diría que el mundo superó hace milenios la experiencia orgánica de la vida. Sin embargo, tan pronto como las primeras lluvias caen, todo ese inmenso mar verdea, se cubre la extensión de reluciente hierba (veld), y se inicia nuevamente el ciclo vital en el desierto. Aquí habita el oryx poderoso y las especies de antílopes capaces de resistir las sequías cada vez más duraderas. Aquí habitó también el elefante.

Aquí habita el pueblo San o bosquimano. Fueron los primeros pobladores de Kalahari, y son ahora uno de los últimos grupos en la Tierra que logran mantener, no sin dificultades, una forma arcaica de vida. Su relación con la Naturaleza es un reflejo de lo que en tiempos se llamó los Siglos de Oro. Aman la seca tierra que recorren, los animales que cazan o la reluciente Vía Láctea, que es para ellos el espinazo del divino Cielo. Conocen cientos de plantas y tubérculos, venenos letales y medicinas salvadoras. Todo lo comparten, la carne que cazan y el agua que encuentran. Nomadean en fila india a través del "veld", y construyen chozas que habitan en períodos benignos, para abandonarlas cuando su derredor se seca. Jamás cazan el elefante, por ser tan inteligente casi como el hombre. Ni roban al león, ni le permiten robar la pieza que ellos han cazado. A gritos y a pedradas le alejan si lo intenta. Su cultura es rica y delicada. Sus relatos tienen el estilo cosmogónico de los mitos ancestrales. Las pinturas rupestres en los abrigos montañosos, nada tienen que envidiar a las del Tassili o Altamira. Sus cuerpos siguen siendo un prodigio de elasticidad, resistencia y armonía.



ENGLISH

COCOS  |  MAIZ  |  HAWAI'I  |  KALAHARI  |  BAYKAL  |  TIERRA DE FUEGO  |  GALICIA  |  NUEVA ZELANDA

Email: am@almadelmundo.com

Website diseñado por HYPERSPHERE.
©2002, Rafael Trénor